Pero imaginemos que no existe nada, ¿que veríamos? ¿un gran espacio infinito blanco? Ya habría algo, eso que imaginamos como nada ya se ha convertido en algo, en cuanto le das un nombre deja de ser nada.
En este mundo no existe nada sin su contrario y no podría ser de otra manera, la noche y el día, el bien y el mal, el hombre y la mujer...
La nada sería eso, TODO Y NADA al mismo tiempo, las dos caras de la moneda reducidas a la mínima expresión.
Bien, por tanto, vayamos a la gran pregunta, ¿porqué? ¿porqué la vida? ¿cual es el motivo de la existencia? ¿porqué y para qué estamos aquí?
Sigamos imaginado, pensemos que nosotros somos "la nada" y que se nos da la oportunidad de ser algo, de tener conciencia en un cuerpo físico que podamos manejar a voluntad, crearle un destino, fijarle unas metas, tener motivaciones y luchar por verlas cumplidas. ¿Que elegiríais vosotros, el TODO o LA NADA?
Bien cierto es que nuestra vida ya está condicionada desde el momento de nuestro nacimiento, la familia en la que fuimos a parar, el país, con sus consecuentes costumbres, el año... pero es un pobre condicionamiento ya que un hombre nacido en la miseria puede cambiar su sino y convertirse en "alguien" y un nacido rico puede forjarse una existencia completa en el ámbito personal y espiritual fuera de las banalidades materiales que le rodean.
¿Y porqué la vida?
La respuesta no está en un dios todopoderoso ajeno a nosotros sino en nuestro propio interior.
Si hubierais sido "nada" y os hubieran dado la oportunidad de decidir ¿que hubierais elegido?
Si la respuesta es el TODO, la existencia, preguntaos a vosotros mismos el porqué de esa elección ya que ahí reside la respuesta a ese gran porqué.
Yo, al menos, conozco la respuesta, si señores, sé el porqué vivimos, y porqué estamos aquí, o por lo menos se MI respuesta.
Y es que la vida, LA VIDA con mayúsculas, es la mayor de las aventuras y yo, amigos míos, soy una aventurera.
